El medidor de ego

En toda charla se producen instantes (más bien, constantes) donde las partes toman la palabra y presentan ideas, narran experiencias, reflexionan hechos, se plantean dudas… en definita, envían y reciben datos. Estos datos multisensoriales revelarían el grado de balanceo entre el individuo tendente a expresar lo que ya conoce (y quiere comunicarlo) y entre el que por encima de ello figura su deseo por conocer del otro.

Al primer caso se llega fácil, sin necesidad aprendizaje o reflexión.

Al segundo caso se llega introduciendo al otro individuo en la historia a través de su propia persona… nombrando a un conocido común, una experiencia tangencial compartida, un invento del que ambos saben aunque en distinto grado de profundidad, un evento compartido en la distancia o cualquier vivencia que pueda ser imaginada en compañía.

Contar historias de lo que pasa en nuestro mundo sin atraer al otro a ese viaje es igual que hablarse a uno mismo sin mover los labios. El hecho de verbarilizarlo solo persigue dar saliva a nuestro ego.

No es ceder, es querer conocer y poder entender.

DPS.

Las decisiones

¿Sí o No?

Suena el despertador de la mañana, creo que debo retrasarlo 10 minutos, quizás no, tengo que activarme, bueno, reposo esos 10 minutillos y mientras planeo el día.

Desde ese mismo instante ¡decides sobre todo! Desayuno con café o té, con azúcar o edulcorante, un menú de carne o pescado, postre de fruta o yogurt, otra cerveza más o no, nuevo coche o mantener el actual, dar dos besos o uno, responder al whatsapp o no, intervenir en una conversación o no, y si lo hago, ¿más breve y conciso o de forma más amplia?

Todo comienza con el pensamiento y tras él, casi inconscientemente, el planteamiento del problema: me voy de vacaciones o no, pero ¿a Roma o a París? Se sigue con las ventajas e inconvenientes, el precio, el idioma, la gente que vendrá… Se medita. No hay que tener en cuenta en ese momento el tiempo que se tarda en reflexionarlo, ya que todo confluye en el instante de la decisión: LO HAGO O NO.

De manera científica, quizás haya que reflexionar sobre las decisiones inconscientes y conscientes, los impulsos o las cuestiones meditadas. Y es que en ‘realidad’, todo es válido, dado que hasta el más clamoroso impulso proviene de una toma de decisiones interna que nuestro cerebro realiza sin darnos cuenta. Algunos ejemplos son claros pero no ahondamos mucho en ellos: andar (casi nadie piensa qué músculo debe mover para dar un paso adelante), masticar (no reflexionamos mucho -o nada- si debemos comer con tal o cual muela), respirar (podemos hacerlo conscientemente -pocas veces- o de forma automática -las más-), o ‘simplemente’, amar…

Somos en muchos sentidos unos autómatas que realizamos acciones sin aparentemente pensarlas, pareciendo ser en la piel de otros unos seres que razonan cuanto actúan, premiándose a los que llegan a ‘mejores’ conclusiones y logran implementarlas: los llamados consecuentes, maduros o reflexivos. En la propia palabra está el engaño, dado que lo contrario está considerado un problema y hasta una enfermedad (la llamada bipolaridad). ¿Acaso no somos multipolares antes de afrontar una situación?

Es evidente que todo influye, pero pienso que son 5 los aspectos clave en esa curiosa toma de decisiones:

– El entorno que nos rodea
– El estilo de vida que llevamos
– La carga genética innata
– Lo que creemos que somos
– Lo que los demás creen que somos

Y es que, casi toda decisión es buena, dado que eliges, aciertas, te equivocas, aprendes… en definitiva: actúas.

Quizás solo sea UNA la decisión inconsciente que aparentemente no podemos cambiar, la única que nos hace reflexionar con razón de aquello que no hicimos y debimos hacer… pero claro, entonces seríamos otros, puesto que toda actuación nos lleva por un camino único e irrepetible, el de nuestra vida.

Feliz 2014 ;)

¿Fin de ciclo?

A pocos días de agotar una nueva temporada, me dispongo a hacer una revisión de los últimos acontecimientos que están marcando mi vida… para uso y disfrute de cualquier ‘marujalista’ (conjugación de las palabras maruja y documentalista).

El curso está siendo muy provechoso en cuanto a empatía con la gente, lo cual ayuda a conocerse, a mejorar y además aporta satisfacción personal.

El desgaste es importante, con demasiadas cosas en la cabeza… y siendo un hombre está comprobado que no se puede llevar más de una cosa a la vez. Por ello he decidido desenfocarme y ampliar el ojo de pez a lo que me rodea, que es inabarcable, infinito y sobre todo… raro, ¡como a mí me gusta!

Si la confianza da asco, que lo da, no me queda otra que cambiar de plato e ir directo al postre. ¿Qué me pido? ¿Café o fruta?

¿La familia? Bien, gracias. Siciliana por intuición. Parlanchina hasta el agotamiento. Peleona como un niño. Unida con Loctite. Inmortal en su esencia… GRANDE.

En cuanto al yo-mi-me-conmigo, vivir solo en casa (mando recuerdos al bala perdida de Macaulay) ayuda a conocerse, y cuando uno se acerca a ese descubrimiento no resulta agradable… porque como decía Dorothy en el Mago de Oz: "se está mejor en casa que en ningún sitio". Conclusión: no te conozcas demasiado o te darás pereza.

El fin de cada curso desata una corriente eléctrica en el corazón, más si cabe cuando se duda si es el principio o es el final. Jorge Drexler lo explicaría mejor.

Cada uno da lo que recibe,
Y luego recibe lo que da,
Nada es más simple,
No hay otra norma:
Nada se pierde,
Todo se transforma"

Buena fiesta a todos, y que cada uno decida si será blanca, negra, gris… o coloreada. Yo creo que me pantonizaré ;)

Idealista

Hola, mundo. Es cierto es que siempre me he sentido un idealista, pero cada año que cumplo se reafirma ese pensamiento… que no debemos confundir con utópico.

El soñador que aporta piedras y las empasta con cemento consigue más que el que sólo escucha. Oír es la fase previa para interactuar con los otros… me aburren los silencios entre las partes. No quiero decir con ello que quiera que me saturen hablando y contándome con pelos y señales cuanto pasa por su vida, sino que tengamos empatía y ganas de cruzar pensamientos, filosofar, reír, confesar, intentar mejorar, saber escuchar y saber cuándo parar de hablar y abrir los oídos-ojos cual buho en la noche.

Esto es lo que acabo de hacer al leer un correo de mi amiga Sonia. Años atrás quedaron las miradas y los sonidos, pero el frío (pero cálido) ciberespacio se encarga de darme esbozos de cómo está, de qué ilusiones tiene, de sus angustias e ideales. Gracias Internet, te he escuchado y me dejas hablar, en voz baja por email y en voz alta por el blog. El poder es nuestro.

Me siento suertudo por cómo me encuentro, por tener el tiempo para descubrir y descubrirme, por añadir a mi entorno a gente muy especial, como las mosqueteras más divertidas y sinvergüenzas que conozco. También el año laboral se plantéa excelente… un curso que pinta diferente, con ganas de aprender, con ganas de aportar y con ganas de ofrecer materia gris. Esta vez tirar de las riendas será fácil, hay interactividad y energía en el ambiente.

Idealista, sí, siempre… cual Poeta Muerto, cual sonrisa de Mona Lisa, cual pescador perseguido por Sirenas, cual niño ilusionado con su Scalectrix, lleno de piezas que montar y desmontar, para tener lo que todos anhelamos: una vida donde hacer de lo diferente la rutina. Espero que éste sea el momento ;)

Estaré atento cual esponja a todo cuanto acontezca… Y tú, ciberloqueseas: si algo no te gusta, cámbialo. Aquí estaré por si necesitas un cable.

Por cierto, si algún día tengo un perro le llamaré WiFi, es sencillo, directo, cool y divertidísimo buscarlo si se pierde ;)